miércoles, 27 de julio de 2016

El Salario, por Carlos Santos

Hay diferentes  maneras  de  cobrar  un  salario  por  la  fuerza  de  trabajo,  o  sea,  el  dinero  que  sirve  para  la  reproducción  del  trabajador.
Parto  desde  una  concepción  materialista  del  trabajo  y  la  vida.  Habría  tres  maneras  de  trabajar:  una  de   manera  idealista,  otra  cínica  y  la  última  placentera.  Entonces,  como  buen  materialista,  me  ahorro  el  trabajo  del  primer  tipo,  que  consiste  en  producir  por  el  amor  fuera  de  sí,  alienado  y  objetivo.  Ejemplos:  amor  a  la  empresa,  al  trabajo  desde  fuera,  es  decir,  el  trabajo  ya  objetivado,  fuera  de  la  persona.  O  sea,  al  puesto  de  trabajo,  con  connotaciones  como  la  jerarquía,  el  seguimiento  ciego  al  jefe…
Para  mí,  esta  etapa  del  deseo  no  existe.
Por  lo  cual,  comienzo  en  la  manera  cínica  de  trabajar,  que  es  trabajar  por  dinero.  Esto  no  es  nada  individualista  o  revolucionario  y  egoísta.  Producimos  en  la  forma  que  quiere  el  capitalismo.  Damos  nuestra  sangre  y  nervios  para  que  el  capital  se  valorice.  No  somos  nada  egoístas,  más  bien  reprimidos  que  trabajamos  para  el  proceso  social  de  la  producción  en  las  condiciones  del  modo  de  producción  capitalista.  Alimentamos  a  la  clase  dominante.  Todo  ello  con  un  sentimiento  de  culpa  por  parte  de  los  que  han  abandonado  el  trabajo  por  amor  a  la  empresa  y  al  jefe,  por  ejemplo.  Pero  que  lo  mantienen  como  posibilidad  ideal,  pero  que  no  funciona,  no  se  cumple.
Y  tendríamos  para  finalizar,  la  consecución  del  placer  de  trabajar.  Utilizar  el  trabajo  para  disfrutar.  Aquí,  al  contrario  que  el  trabajo  por  amor  a  un  objeto  (el  capital),  el  trabajo  sería  una  sensación  subjetiva  de  placer.  Lo  instrumentalizado  por  el  individuo  de  manera  egoísta  del  todo.  Pero  la  naturaleza  de  este  tipo  de  trabajo  productivista  es  social  a  primera  vista.  Se  trabaja  para  las  necesidades  materiales  básicas,  que  una  vez  conseguidas,  se  da  paso  al  trabajo  en  cooperación,  con  atributos  como,  la  curiosidad,  la  exploración  científica,  la  fascinación  por  el  entorno  y  la  naturaleza,  la  innovación  y  la  creatividad.  Es  decir,  se  llega  a  trabajar,  por  el  número  total  de  personas,  en  las  instancias  más  sublimes  y  elevadas  del  ser  humano.  Con  todo  ello,  el  trabajo  se  revalorizaría,  pasando  a  ser  una  actividad  apreciada  y  dominante  de  la  sociedad.  El  Trabajo  como  placer  y  liberalizador  de  la  creatividad  y  espontaneidad  del  Hombre. 
En  la  producción  no  placentera,  el  trabajo  se  te  impone,  mientras  que  en  el  trabajo  por  placer,  te  sirves  de  la  producción,  siguiendo  el  principio  del  placer.
La  propiedad  individual  del  trabajo,  o  sea,  la  apropiación  de  todo  el  trabajo  por  el  obrero,  si  se  hace  con  placer,  esta  forma  de  trabajar,  indirectamente  es  comunitaria  o  convivial.  El  trabajo  individualmente  placentero  es  directamente  proporcional  al  trabajo  cooperativo.  Al  ser  más  productivo,  se  trabaja  de  manera  socialista.  Todo  ello  porque  con  placer  se  trabaja  más,  se  saca  más  plustrabajo  y  aumenta  la  productividad.
Con  el  trabajo  placentero,  seña  de  identidad  de  una  sociedad  comunista,  se  acaba  con  el  antagonismo,  no  individual,  sino  de  clase.  Es  decir,  se  coloca  el  individualismo  en  favor  del  beneficio  de  la  comunidad.  Cuanto  más  trabajas  más  se  aprovecha  la  sociedad.  Mientras  que  ahora  más  se  aprovecha  el  capital.  Por  contra,  lo  que  le  sucede  al  empresario  es  que  la  competitividad  de  los  individuos  es  para  sacar  al  contrario  del  mercado.  Todo  ello  actuando  con  el  telón  de  fondo  de  la  explotación  obrera.  Los  intereses  del  empresario  y  el  trabajador  son  antagónicos  o  contrapuestos.  En  la  clase  media  funciona  el  complejo  de  Edipo,  que  es  competir,  como  ya  hemos  dicho,  para  mandar  al  rival  fuera  del  mercado.  Éstos  son  los  empresarios,  dueños  de  los  medios  de  producción.  Lo  que  les  interesa  es  el  dinero  que  rinde  su  capital.  Mientras  que  los  obreros  trabajan  por  un  común  objetivo:  la  producción,  si  no  fuera  por  la  existencia  del  mercado,  que  se  rige  por  la  ley  de  la  oferta  y  la  demanda,  que  hace  que  la  producción  no  sea  necesaria,  que  se  tenga  que  reducir.  Esta  contradicción  hace  que  producir  más  de  ese  límite  del  mercado  sea  la  ruina  del  capital.  Los  trabajadores  conviene  que  trabajen  mucho,  hasta  cierto  límite  de  expansión  del  mercado,  para  que  gane  más  el  propietario  de  los  medios  de  producción.  Las  maneras  de  actuar  o  trabajar,  en  el  caso  único  de  los  obreros,  es  diferente.  Al  empresario  le  interesa  competir  para  sacar  a  las  empresas  rivales  del  mercado.  Mientras  que  los  obreros  trabajan  asociadamente  en  pos  de  la  producción  de  la  unidad  productiva  (fábrica,  almacén,  taller…).  Como  los  obreros  son  incapaces  de  dejarse  llevar,  de  relajarse,  por  presiones  de  la  Autoridad  y  de  la  represión  sexual  que  sufren,  trabajan  de  manera  masoquista.  Los  empresarios  funcionan  con  el  complejo  de  Edipo:  la  competición  con  el  padre  para  conseguir  la  madre.  Esto  equivale  a  la  rivalidad  competitiva,  que  como  no  se  ha  matado  al  padre  se  lucha  por  sustituirlo.
La  economía  de  mercado  condiciona  la  producción:  producir,  pero  en  las  condiciones  del  capital.  En  cambio  en  el  socialismo  no  hay  límite  a  la  producción.  Liberación  de  las  fuerzas  productivas  en  una  formación  social  comunista.
Cuando  descubrimos  el  carácter  social  de  la  producción,  entonces  vemos  que  lo  que  sobra  es  la  forma  de  apropiación  de  la  producción,  del  plustrabajo,  la  propiedad  privada  de  los  medios  de  producción.  Es la  manera  asociada  del  trabajador  o  trabajadores  en  la  producción,  la  que  anuncia  el  régimen  socialista  de  producción.  Mientras  que  la  manera  de  competir,  con  la  producción  arrebatada  a  los  trabajadores,  del  empresario  con  otros  empresarios,  lleva  a  la  autodestrucción  económica.  Con  el  complejo  de  Edipo  están  todavía  bajo  la  ley  del  padre,  o  sea,  del  Estado.  Aunque  éste  beneficie  a  la  clase  dominante.  En  resumen,  unos  trabajan,  otro  se  beneficia  del  trabajo  y  compite  contra  otros,  que  también  se  han  apropiado  del  excedente  de  los  trabajadores,  con  la  intención  de  sacarlos  del  mercado. La  empresa  debe  ser  rentable  para  subsistir.  Como  vemos,  ahora  son  los  esclavos  de  la  máquina  social  los  que  mandan  a  otros  esclavos.  Es  el  mercado  el  que  condiciona  al  empresario.





Colores al viento

Con el estigma como enemigo se puso en marcha la idea de “Colores al viento”. Eligieron como lugar los cauces de los ríos del mundo.
Un año ha tardado en ver la luz el proyecto en el que han colaborado las unidades de CSFco Javier y el PCPIE de María Ana Sanz bajo la dirección de la Clínica de Rehabilitación y la artista Alicia Otaegui.
El objetivo de la acción es mostrar a la gente nuestras capacidades a pesar de sufrir un problema o enfermedad mental (a pesar de ella hemos logrado salir adelante).
El proyecto se tradujo en una instalación de guirnaldas hechas con bolsas recicladas para adornar durante aproximadamente un mes, la fuente de los ríos del parque del mundo en Pamplona.
Desde la redacción de la revista les damos la enhorabuena a la Clínica de Rehabilitación por la labor realizada a favor de la normalización de la enfermedad mental.


Opiniones de la Actualidad Política

Elegimos éste tema porque es un tema de actualidad, ayer fue un día en el que no se  aprobó la investidura entre PSOE y Ciudadanos. Desde el centro queremos dar nuestra opinión:
Hay una gran mayoría de nosotros que preferimos que vuelvan a realizarse otras elecciones aunque Javier Zapata prefiere que antes de haber elecciones se unan PSOE, Ciudadanos y Podemos.
Para Blas es muy importante que el gobierno que al final resulte ser el elegido sea honrado, para  Carlos es importante que mire por  la exclusión social y apoyen las cooperativas, para Alfonso es importante que aumenten los sueldos y para Sagrario y Javier que lucharan por la desigualdad y la pobreza.


Opiniones del cine

Con motivo de la celebración de los Oscar y la fecha próxima a otra sesión de cine aquí en el centro, dimos todas nuestras opiniones respecto a  las preferencias cinematográficas  que tenía cada uno.
Alfonso nos dijo que prefería películas españolas…”Donde éste una españolada que se quiten las demás” entre sus favoritas ésta la de “ocho apellidos vascos”. Carlos dice que antes era más aficionado al cine que actualmente pero que una de las películas que vio porque se la habían recomendado y le encantó fue la de “Pretty Woman”.
Sagrario confiesa que a ella antes le gustaban las de dos rombos pero que ahora una de las películas que más le gustaría volver a ver es la de “Marcelino pan y vino”.
A Javier, Eduardo y Maite una de sus películas favoritas  y que vieron aquí en el centro es la película de “Invictus” que cuenta la historia de la selección de rugby de  Sudáfrica. Para Koldo sin embargo las películas  que más le gustan son las de terror, entre ellas la de “Freddy Cooper”.
Para Ana María su actor español favorito es Paco Martínez Soria, para Alfonso y Eduardo Lina Morgan y  Carlos  prefiere a Julia Roberts.
El gusto por el género de las películas es bastante variado; para Alfonso y Maite prefieren las películas de humor, para Javier y Sagrario son más interesantes las de drama, Carlos prefiere las de genero romántico, Koldo las de terror y por último Eduardo las de “inteligencia”.


Charla sobre el agua

El día 23 de febrero y 1 de marzo a las 11 horas en la sala multiusos se realizó en el centro una charla titulada “memorias del agua”.
La charla trataba de cómo se vivía antiguamente. Pusieron una presentación y nos repartieron fotos en las  que nos enseñaban tablas con las cuales antes las mujeres lavaban en los ríos o lavaderos, también recordamos cómo antes iban a coger agua con botijos para después almacenarlas en tinajas (dónde al final se acumulaba suciedad e insectos por lo que producía algunas enfermedades como el tifus)
También nos enseñaron como eran los baños públicos lugar dónde  las personas se duchaban ocasionalmente pagando 1 peseta.
Terminó la charla haciendo una diferencia entre el gasto actual de agua con el de hace años cuando no había agua corriente en las casas.
También se comentó el uso actual de los ríos (molinos, almadías, pescadores, etc).
Para la gran mayoría fue una charla interesante ya que les ha gustado recordar como se vivía antiguamente aunque Carlos dice, que no le gustó que no le dejaran hablar más para poder explicarse mejor. Para Amaia estuvo bien pero dice que fue muy corta y a  Maite le pareció un poco aburrida. Aunque la verdad es que  en ambas sesiones hubo bastante participación.


lunes, 21 de diciembre de 2015

ALIENACIÓN SOCIAL INCONSCIENTE

La  alienación  social  inconsciente  se  produce  por  la  existencia  de  la  alienación  económica.  Vamos  a  ver  en  que  consiste  la  alienación  fundamental  económica.  Surge  el  concepto  de  fuerza  de  trabajo,  que  se  convierte  en  una  mercancía.  La  fuerza  de  trabajo  es  la  capacidad  productiva  del  Hombre.  Pues  bien,  esta  mercancía  es  muy  peculiar,  porque  su  consumo  produce  otras  mercancías.  Como  mercancía  que  es,  está  regulada  por  la  ley  de  la  oferta  y  la  demanda;  es  decir  tiene  un  precio  en  el  mercado.  Es  retribuida  sólo  para  la  reproducción  del  individuo.  El  trabajo  hecho  por  la  capacidad  productiva  de  la  fuerza  de   trabajo  pertenece  en  su  totalidad  al  comprador  de  ésta,  el  empresario.  A  este  hecho  se  le  denomina  plusvalía.  Pertenece  en  su  totalidad  al  jefe  de  empresa.  A  este  nivel  se  produce  la  escisión  de  la  personalidad.  El  trabajador  vende  una  parte  de  sí  mismo,  lo  que  provoca  la  alienación  del  individuo.  Se  ve  provisto  de  dos  personalidades:  la  de  trabajador  y  la  de  persona.  A  esto  se  le  denomina  esencia  humana.  Es  propio  del  ser  humano  el  estar  dividido.  A  partir  de  aquí  surgen  todas  las  dualidades  del  Hombre.  Esto  resulta  de  que  el  hombre  no  es  algo  abstracto,  sino  producto  de  unas  relaciones  sociales  concretas.

A  estas  relaciones  sociales  se  las  denomina  estructura  de  la  producción,  en  la  que  se  reúnen  las  dos  clases  sociales:  empresarios  poseedores  de  Capital-dinero  y  obreros  poseedores  de  la  mercancía  fuerza  de  trabajo.  El  dinero  compra  la  fuerza  de  trabajo,  tiene  secuestrado  al  Trabajo.  No  se  puede  producir  al  margen  del  Capital.  Pues  bien,  aquí  se  originan  las  dualidades  del  mundo.  Son  las  contradicciones  del  mundo  terrenal  y  social  las  que  provocan  la  división  de  la  personalidad.  Nacen  entonces  las  dualidades  de  un  mundo  desdoblado  y  doble.  Aquí  se  originan  los  conceptos  duales  de  alma  y  cuerpo,  de  cielo  y  tierra.  Aparece  un  mundo  entre  las  nubes  que  es  el  depositario  de  las  Ideas,  como  decía  Platón,  el  filósofo  griego.  Este  es  el  mundo  real  y  verdadero,  donde  se  superan  las  contradicciones  terrenales.  Surge  entonces  la  religión,  como  una  autoenajenación  del  individuo,  que  le  ayuda  a  vivir  en  la  promesa  de  habitar  un  mundo  perfecto  y  una  vida  mejor.  Pero  esta  alienación  religiosa  se  produce  en  unas  determinadas  relaciones  sociales  que  fomentan  la  existencia  y  necesidad  de  la  religión.

Surge  así  el  materialismo  como  desvelador  de  la  contradicción  en  el  sistema  económico  correspondiente.  Los  materialistas  idealistas  como  Feuerbach  ven  el  problema  del  desdoblamiento  del  mundo  de  una  manera  abstracta,  mientras  que  los  materialistas  históricos  ven  que  es  un  problema  social,  de  las  relaciones  de  producción.

Desde  otro  punto  de  vista,  está  la  noción  de  neurosis  social  dominante.  Ésta  se  produce  por  la  represión  de  la  Sexualidad  en  su  conjunto  con  el  Trabajo.  La  huella  de  la  propiedad  privada  en  la  mentalidad  de  los  hombres  y  mujeres  supone  la  represión  del  impulso  amoroso  inicial  del  carácter  genital  o  libre  de  inhibiciones.  Se  forma  entonces  el  yo,  en  conformidad  con  su  expresión  económica  en  la  propiedad  privada,  que  se  origina  en  la  vuelta  del  impulso  inicial  intensivo  y  nómada  formando  el  carácter  egoísta.  El  yo  está  adaptado  a  las  leyes  del  Capitalismo,  por  lo  que  es  muy  difícil  disolver,  a  pesar  de  las  inhibiciones  sexuales  que  se  contraen  y  en  el  trabajo,  la  pérdida  del  placer.  La  neurosis  tiene  su  causa  en  la  educación  autoritaria,  que  quiebra  la  fibra  del  individuo. 


Como  la  energía  se  fija  en  la  persona  del  represor,  se  consigue  que  el  individuo  desee  la  Autoridad  Social  y  quede  adaptado  a  las  exigencias  caracterológicas  del  Capitalismo.  El  yo  es  una  coraza  que  insensibiliza  a  la  persona,  le  hace  dócil  ante  los  superiores  y  tirano  con  los  de  abajo.  Y  sobretodo  le  prepara  para  la  alienación  de  la  explotación  económica.

Se  convertirá  en  un  ser  resignado  con  poca  capacidad  de  trabajo,  con  las  cualidades  típicas  de  un  ser  neurótico,  como  son:  la  obediencia  jerárquica,  el  afán  de  lucro,  el  beneficio  personal,  la  competitividad,  la  envidia  por  su  poca  capacidad  de  trabajo,  los  celos  en  su  trato  con  los  demás  hombres  y  mujeres,  la  codicia  y  todas  las  características  y  síntomas  de  la  neurosis,  que  parece  ser  incurable,  por  su  raigambre  en  la  realidad  capitalista.
      
Desligará  en  dos  la  vida:  una  mundana  y  la  otra  celestial.  Se  guiará  por  la  sumisión  a  la  Autoridad  y  por  su  gregariedad.  Mantendrá  todos  los  chauvinismos  como  el  sexual,  racial  y  de  clase  como  valores  que  están  por  encima  de  la  sociedad.  Los  cargará  sexualmente  junto  con  su  inmovilismo.  En  definitiva,  que  las  cosas  sigan  igual  y  eternas.  Basadas  en  la  religión  o  en  ideologías  dominantes.  Los  montones  de  individuos  regulares  formarán  el  caldo  de  cultivo  del  nacionalismo  y  de  lo  gregario. Subordinando  el  inconsciente  a  las  instituciones  y  a  los  grandes  conjuntos.  Sufrirán  debilidad  orgásmica  y  falta  de  interés  en  el  trabajo.  Cargarán  el  capitalismo  hasta  en  sus  formas  más  mortíferas  y  lo  aplicarán  a  la  familia.
      
La  solución  de  este  dualismo  pasa  por  la  crítica  teórica  y  por  la  práctica  revolucionaria.  Sólo  desaparecerá  si  se  derrumba  el  modo  de  producción  capitalista.  El  Hombre  recuperará  la  objetividad  del  deseo,  que  antes  se  veía  necesitado  debido  a  su  destitución  por  la  organización  molar.  Con  ello  se  conformaba  la  economía  de  mercado,  basada  en  la  escasez  y  en  la  ideología  de  la  carencia.  El  deseo  se  convertía  en  el  miedo  a  la  carencia,  cuyo  apoyo  en  el  organismo  era  la  castración  intensiva  del  deseo.

El  mecanicismo  da  cuenta  del  funcionamiento  del  organismo,  pero  no  de  su  formación,  para  lo  cual  recurre  al  espiritualismo.  Los  distintos  vitalismos,  por  el  contrario,  dan  cuenta  de  la  formación,  pero  no  del  funcionamiento.  Pero  lo  cierto  es  que  hay  tantos  vivientes  en  las  máquinas,  como  máquinas  en  lo  viviente.  La  esquizofrenia  es  el  proceso  productivo  del  deseo  y  de  las  máquinas  deseantes.  Las  máquinas  están  dispersas  por  el  organismo  y  los  órganos  del  ser  humano  se  encuentran  dispersos  por  el  mundo.  Su  apropiación  por  la  propiedad  privada  hace  que  el  hombre  que  carece  de  los  medios  productivos  se  sienta  mutilado.  Asignado  el  deseo  en  el  proceso  productivo  se  da  una  identidad  al  producto-producir,  formación  y  funcionamiento.  Enseguida  se  da  un  vínculo  entre  la  máquina  y  el  deseo;  el  deseo  aparece  maquinado  y  la  máquina  deseante.

La  materia  estelar  se  ha  hecho  conciencia  y  ésta  estudia  el  comportamiento  de  la  materia.  Se  estudia  el  misterio  del  origen.  Vemos  como  no  hay  diferencia  entre  cielo  y  tierra,  alma  y  cuerpo,  espiritual  y  corporal,  profano  y  sagrado,  etc… 

Y  aquí  encontramos  la  importancia  y  potencia  del  método  científico  y  de  la  noción  de  que  la  naturaleza  es  objetiva. Aparecen  como  necesarios  el  conocimiento  objetivo  y  la  única  moral  compatible  con  los  hechos:  la  ética  del  conocimiento. 

Pero  vemos  también  la  presencia  de  la  dialéctica  materialista  en  el  nacimiento  de  la  conciencia  de  la  materia  y  su  vuelta  al  estudio  de  la  materia.  Parece  ser  que  la  dialéctica  y  la  objetividad  no  son  opuestas  del  todo.  Son  complementarias.
       
Parece  ser  que  son  las  contradicciones  del  modo  de  producción  capitalista  las  que  generan  el  desdoblamiento  del  mundo:  uno  ideal  donde  se  reconcilian  las  insuperables  contradicciones,  y  otro  terrenal  imperfecto  y  alienante  por  naturaleza. 
       
Las  dos  nociones  que  aporta  el  marxismo  son  la  negación  de  la  idea  de  rareza  o  escasez,  y  a  la  contra,  la  pasión  como  objeto  natural  y  sensible  que  no  carece  de  nada.

*a partir de aquí es un añadido que quiere hacer Carlos, le he dicho que yo no maqueto y le puedo confirmar si entra o no en la revista, que el miércoles lo habláis, él y tú.

Él me comenta que no le importaría hacerlo como una segunda parte del artículo en caso de que no se pueda añadir en esta revista.
La  concepción  del  mundo  desdoblado  y  doble  implica  un  desprestigio  del  mundo  terrenal,  en  favor  del  mundo  ideal.  Esto  obedece  a  una  depreciación  del  Trabajo,  que  es  propio  de  las  clases  bajas.  En  concomitancia  con  este  hecho,  está  la  idea  de  que  lo  bajo  hace  referencia  al  lugar  de  las  pasiones  peyorativamente  consideradas,  los  bajos  instintos.  Así  pues,  se  condena  al  mundo  del  Trabajo  y  de  la  Sexualidad  por  razones  inherentes  al  funcionamiento  del  sistema  económico,  el  cual  necesita  la  represión  social  y  sexual  para  funcionar  en  sus  estrictos  límites.  La  represión  social  necesita  de  la  represión  sexual  para  que  se  introduzca  en  las  mentalidades  y  sea  necesitada  por  la  población.  Se  desea  la  Autoridad  Social  con  todo  lo  que  indica  para  la  economía  sexual  del  individuo.
         
En  definitiva,  es  la  explotación  económica  la  que  aliena  al  individuo  al  desprenderse  de  una  parte  de  su  personalidad,  al  escindírsele  de  una  parte  de  su  cuerpo  sin  órganos,  de  su  economía  sexual  que  forman  la  fuerza  de  trabajo,  convertida  en  mercancía.  Esta  vida  de  alienación  termina  en  el  desdoblamiento  de  la  vida y  del  mundo,  conformando  un  mundo  ideal  que  reconcilia  al  individuo  tanto  antes  como  después  de  la  muerte.  Y  para  justificar  esta  alienación  del  Hombre,  hay  que  despreciar  el  Trabajo  y  las  pasiones  bajas,  que  son  el  elemento  animal  del  ser  humano.  Para  legitimar  el  poder  y  dominio  de  unas  clases  ociosas  que  viven  de  la  plusvalía  de  los  obreros,  hay  que  fraguar  una  ideología  que  consista  en  vilipendiar  el  trabajo,  ya  que  es  propio  de  las  clases  bajas.  Así  se  construye  una  ideología  nacida  de  las  condiciones  materiales  del  hombre.  Consiste  en  idealizar  la  vida  de  los  poderosos  y  en  rebajar  la  noción  de  trabajo  alienado  y  sin  placer.  El  trabajador  se  autoenajena  con  la  religión,  pero  las  clases  altas  empresariales  y  banqueras  también  se  alienan  en  el  mercado  de  mercancías.  No  disponen  tampoco  de  un  ser  integrado,  está  tan  alienado  como  el  obrero,  siendo  esclavo  de  la  máquina  social,  en  la  que  está  obligado  a  beneficiarse  personalmente  y  a  explotar  fuerza  de  trabajo  humana  para  no  salirse  del  mercado.



Carlos Santos.

REFLEXIONES DE LOS VIERNES

Bienvenidos al mundo de las habilidades de la vida cotidiana. Os presentamos alguna de las reflexiones de los viernes.

En este primer artículo os vamos a introducir en qué “son las habilidades en general”.


Hemos llegado a la conclusión grupal de que “habilidad” es tener arte para hacer algo. La capacidad que tiene el ser humano desde el conocimiento para hacer  cosas  bien. Desde la actitud y aptitud.
Hay una diferencia entre los dos términos.

ACTITUD: Voluntad y predisposición para hacer algo. Lo que tiene repercusión  en el comportamiento. Se puede aprender. Y está ligado a la manera en la que aceptas y afrontas algo.

APTITUD: Capacidad, habilidad que se tiene y conocimiento (de carácter más innato) para realizar algo.

Ligado a la actitud y aptitud está el entrenamiento que es el perfeccionamiento diario en una actividad para ser más hábil.
Os invitamos a reflexionar: ¿si una persona con actitud entrena puede conseguir el mismo resultado que otra que nace con aptitudes?



Fdo: los cowboys de Miravalles.